La celebración del equinoccio de primavera en Zacatelco no solo fue un evento festivo, sino una manifestación del arraigo cultural que distingue a esta región del sur de Tlaxcala.
A través de la Fundación PUMA, encabezada por Hildeberto Pérez Maldonado, la comunidad se reunió en torno a una tradición que simboliza renovación y energía, elementos que también reflejan el impulso social que la organización promueve.
La presencia del alcalde Alfonso Sánchez García como invitado de honor subraya la relevancia de estos espacios como puntos de encuentro entre sociedad y autoridades.
Los chivarrudos, protagonistas del carnaval local, no solo aportaron color al evento, sino que reafirmaron la continuidad de una identidad que se mantiene viva gracias a la participación comunitaria.
En este contexto, la celebración también integró los sabores que forman parte de la memoria colectiva: el tradicional cacao, conocido como “agua de barranca”, y las emblemáticas carnitas, compartidas entre los asistentes como una expresión de hospitalidad, reforzando además el sentido de comunidad y pertenencia.
Más allá del acto protocolario, la celebración evidenció el papel de la cultura —en todas sus expresiones, desde la danza hasta la gastronomía— como eje de cohesión social.



